Si te cansas, aprende a descansar, no a renunciar

Si te cansas, aprende a descansar, no a renunciar

“Esta frase me gusta mucho. Le damos importancia al sueño de nuestros hijos, pero ¿y a nuestro sueño? 😴

En el avión ✈️ nos dicen que debemos ponernos primero la máscara de oxígeno, y luego ponérsela a nuestros hijos. Suena contradictorio para los padres, pues ponemos a nuestros hijos antes que a nosotros mismos en todo, pero si algo nos pasara a nosotros, simplemente ya no podríamos estar para ellos.

Vivimos en un mundo en el que no se valora la importancia del sueño 💤 , pues se considera que son horas perdidas, horas desperdiciadas. 🤷🏻‍♂️
A diario escuchamos frases como "ya dormiré cuando esté muerto..."
También se alardea de dormir poco, recalcando que el más rudo es aquel que menos duerme.
Pero todos sabemos que después de una mala noche no funcionamos al 100%. 🔋 No nos podemos concentrar igual, no tenemos la misma energía ni el buen humor que cuando dormimos bien. 😣 Esto pasa en nuestros trabajos, estudios, cuando hacemos deporte, cuando estamos con nuestros hijos y cuando estamos con nuestras parejas. Las relaciones se afectan positiva y negativamente con la calidad de sueño que tenemos.

Puede que a todos nos haya pasado por la cabeza (más de una vez) abandonar el trabajo cuando no podemos más, o gritarle al jefe que ahí queda su proyecto, cuando este nos pide más y nuestra energía ya tocó fondo. 🤯 O hemos pensada en dejar el curso que estamos tomando y por el que tanto nos hemos esforzado, sin importar cuánto tiempo, trabajo y dinero perderíamos. También hay veces en que queremos abandonar a nuestra pareja y buscar una nueva vida en las islas Fiji. Pero todo es muy diferente cuando descansamos adecuadamente. A veces basta con tener una buena noche para despertarnos descansados, felices. 👌No solo que uno se siente mejor, pues el sueño tiene increíbles capacidades reparadoras, sino que todo se lo ve en positivo.💪🏻

Así que procura darle a tu sueño el lugar que se merece en tu vida. ✅ Incorpora a tu vida buenos hábitos de sueño y verás como todo comienza a encajar en su lugar. Si ya lograste que tus hijos duerman bien, aprovecha el tiempo que tienes para ir al cine, para disfrutar con tu pareja, para leer, para hacer ejercicio, para lo que sea que te gusta hacer, pero sobre todo para descansar. No renuncies, ¡descansa!”

Lee este y otros artículos de Duerme Bebé en
www.duermebebe.com

Y si necesitas ayuda para que tus hijos duerman mejor, contacta a Duerme Bebé
www.duermebebe.com

info@duermebebe.com

Equilibrando rutinas para dormir

Equilibrando rutinas para dormir

¿Tienes varios hijos y estás haciendo malabares 🤹‍♀️ a la hora de dormir?
¿Estás esperando un bebé 🤰🏻y estás preocupada de cómo va a afectar esto a la rutina con el hermano mayor?🤷🏻‍♀️
Lee este artículo, te dará algunos tips importantes:

🌙EQUILIBRANDO LAS RUTINAS PARA DORMIR

Traer un nuevo bebé a la casa puede ser una experiencia maravillosa y atemorizante a la vez, sobre todo si tienes otros hijos. Ante esta situación podemos plantearnos una serie de preguntas:

¿Cómo van a reaccionar los hermanos mayores con sus nuevos hermanitos? ¿Van a asumir con gusto su papel de hermano mayor? ¿Se convertirán en hermanos celosos, pegados a nosotros y en constante busca de nuestra atención y aprobación? ¿Cómo se adaptarán sus horarios con las siestas y comidas de tu bebé? Y tal vez lo más preocupante para los que han sufrido a la hora de poner a dormir a sus pequeños, ¿cómo afectará el nuevo bebé el sueño de los hijos más grandes? 💤

Tratar de balancear dos o tres rutinas para dormir puede resultar abrumador, 😣si no estás preparada para ello. Tratar de encontrar unos minutos para dar de lactar a tu bebé, 🤱🏼mientras intentas sacar a tu hijo de la ducha, te puede sacar fácilmente de quicio. No es fácil y habrá momentos en que tus hijos pueden probar límites.

Hoy les traigo algunos TIPS 👌a esos padres malabaristas, 🤹‍♀️ que balancean dos o tres hijos a la vez, y que están luchando por tener una hora de dormir más tranquila.⬇️

1. Tengan una hora de dormir para todos los niños en casa:

Muchos padres con los que trabajo se sorprenden cuando les sugiero que su hijo de 3 años debería ir a la cama a las 7pm, ⏰pero a esa edad los niños necesitan entre 10 y 12 horas de sueño. Sin incluir siestas. Hablamos estrictamente del sueño nocturno, 🌓 así que si tu hijo debe levantarse a las 7 am, una rutina para dormir que empiece a las 7 pm es muy razonable. Si la idea de manejar simultáneamente dos o tres rutinas para dormir te suena desalentadora, sigue leyendo, que te tenemos cubierta.

2. Haz EQUIPO y alternen tareas:

Si eres de las afortunadas que tiene pareja en casa y que está disponible (y dispuesta) a ayudarte a acostar a los niños, hagan una lista de las cosas que se necesitan hacer, 📝divídanlas equitativamente entre ustedes, e intercámbienlas pasando un día. Esto evitará que uno sienta que hace más trabajo que el otro, sí, eso también, pero sobre todo acostumbrará a sus hijos a que cualquiera de los dos padres los acueste. 👨‍👩‍👧‍👦Cuando alguno de ustedes no esté disponible una noche, sus hijos no se pondrán de cabeza porque las cosas son un poco diferentes.

3. Haz VARIAS TAREAS a la vez:

Aquí somos todos padres, ¿verdad? Así que somos los campeones mundiales de hacer múltiples tareas a la vez, el famoso multitasking. Intentar seguir dos o tres rutinas individuales para dormir te va a dejar exhausta y atrasará tu día. Así que haz dos cosas cuando puedas: deja que los niños se bañen juntos, alimenta a tu bebé mientras le lees un cuento para dormir a tu hijo mayor. 📖 Canten canciones 🎶 juntos mientras le cambias el pañal a tu bebé, así sigue la lista. Donde puedas sobreponer actividades ¡aprovéchalo!

4. Crea y mantén una RUTINA para dormir de 15 a 30 minutos:

Las rutinas para dormir son absolutamente vitales para lograr que tus hijos duerman toda la noche. No solo es una buena forma de que tengan horarios, sino que también sirve como señal para sus cuerpos y cerebros de que la hora de dormir se acerca. Esto estimulará la producción de melatonina e irá bajando el ritmo de tu hijo para prepararlo para un sueño largo y reparador. El baño 🛁 es un buen lugar para empezar, ya que es algo diferente de todo lo que los niños hacen durante el día, y será para ellos una clara señal de que la hora de dormir está cerca.

5. Guarda una ACTIVIDAD ESPECIAL para la hora de dormir

Generalmente será tu hijo mayor el que pueda distraerse solo, mientras tú alistas al menor. No siempre es el caso, pero de cualquier manera que ocurra en tu casa, idéate una actividad que no incluya pantallas, para mantener entretenido y tranquilo a tu hijo mayor, y que sea solo para esos 10 o 15 minutos que necesitas dedicar exclusivamente a tu bebé para acostarlo. Procura que esta actividad no sea demasiado estimulante o extensa, pues te podría resultar contraproducente y tu hijo no querrá luego ir a dormir si debe dejar de hacer algo muy divertido para él. Un libro para colorear, un cuento con stickers, un juego de plastilina, unos bloques para construir, pueden ser buenas opciones. 🧸

6. Permíteles AYUDARTE:

Los niños adoran la estructura y predictibilidad, 😉 así que darles la oportunidad de ayudar cuando pones a dormir a tu bebé es una gran manera de mantenerlos ocupados y hacerles sentir que son importantes. Enséñale dónde están los pañales y pañitos húmedos y pídele que te los traiga cuando estás preparando a tu bebé.

7. Mantén las REGLAS:

Los niños prueban los límites constantemente. "¿No puedo jugar fútbol dentro de casa? ¡Veamos qué pasa si juego básquet!" Y ahora que estás dividiendo tu atención entre ellos y tu bebé, puedes sentir que estás en deuda con ellos. Es totalmente comprensible, pero romper o estirar las reglas probablemente les moleste más, no menos. Como mencionamos antes, a los niños les gusta tener una estructura, que las cosas sean predecibles. Si de repente no hay barreras, ellos sentirán que han perdido algo, y esto llevará a más berrinches, no menos. Así que mantengan la rutina y las reglas tan parecidas como les sea posible a lo que tenían antes de la llegada del bebé.

8. NO PANTALLAS, sin excepciones, aunque te tiente hacerlo:

Sabemos lo rápido y efectivo que es poner a tu hijo frente al televisor 📺 o darles tu celular 📱 para obtener unos minutos de tranquilidad, pero las pantallas pueden ser muy engañosas. Son en realidad lobos con piel de oveja, pues todo el tiempo que están captando la atención de tu hijo, están inundando sus ojos con luz azul.👁 👁 No suena a un mal trato por 15 minutos para atender a tu bebé, pero la luz azul estimula la producción de cortisol (hormona estimulante) e inhibe la producción de melatonina (hormona del sueño), así que esos pocos minutos de paz podrían costarte horas de lucha durante la noche para intentar que tu niño duerma. 😴

9. No siempre será fácil, acéptalo:

Estamos hablando de niños, así que no es culpa de nadie si las cosas no salen como esperabas. Habrá regresiones, noches difíciles y ocasionalmente alguna muy dura, pero mantenerte en calma y centrada es lo mejor que puedes hacer para evitar que la situación escale a algo más molesto y frustrante para todos. Trata de manejarlo con calma y buen humor.

10. Disfruta la paz y tranquilidad 💆🏻‍♀️

Una vez que has puesto a todos a dormir tómate al menos 5 o 10 minutos antes de revisar tu mail, meter la ropa a la lavadora, o ponerte al día con cualquier responsabilidad que tengas pendiente, y relájate. No tengo que recordarte lo difícil que es a veces el trabajo de ser padre, así que sumérgete en esos instantes de relax y disfruta la paz que se te presenta justo después de que se duermen tus hijos. Celebra la misión cumplida y siéntete una súper héroe. Mañana ya tendrás una nueva noche de desafíos y recompensas.💜

Y si necesitas ayuda para que todos en casa duerman mejor, no dudes en contactar a DUERME BEBE:

https://www.duermebebe.com/trabajemos-juntos

Tips de sueño para el regreso a clases

Tips de sueño para el regreso a clases

No esperes hasta el último día para retomar buenos hábitos de sueño en tus pequeños. Es importante que estén bien descansados para estar listos para aprender y disfrutar su nuevo año.

✅ 2 semanas antes ajusta paulatinamente su horario moviendo 15 minutos cada 3-4 días su hora de acostarse hasta llegar a la ideal.

✅Cuál es la hora ideal? Por lo menos necesitan 10 horas continuas de sueño. La ventana ideal es entre 7 y 8 pm MÁXIMO! ⏰

✅ Tus hijos deben despertarse naturalmente, así no se les quitará tiempo de sueño. Se despertarán refrescados y listos para su día. Por eso, acuéstales temprano y dormirán lo que necesitan ☀️

✅Recuerda que la forma como comienza su día como familia es importante: que no sea al apuro, con malgenio e impaciencia. Sino con calma, con tiempo para desayunar todos con tranquilidad, de buen humor. 😊

✅ Retoma una rutina apropiada para dormir: actividades como baño, lavarse dientes, lectura, conversación con tus hijos, preparar el uniforme, un masaje, mimos... la forma como termina su día es muy importante! Que sea un momento lindo en familia 💜

✅ Nada de pantallas 2 horas antes de dormir 📺

✅ Nada de dispositivos electrónicos en su cuarto 📱

✅Cenar temprano, en familia, sin pantallas 🍽

✅Lectura: es un momento de vínculo con tu hijo, de aprendizajes, de rutina para el sueño.
Si tu hijo ya sabe leer, es importante que siempre dedique tiempo todos los días a leer. El movimiento repetitivo de los ojos promueve el sueño. 📖

✅Mantén el cuarto oscuro y fresco. 🌑

¡Que sea un hermoso nuevo año escolar para todos!

Y si necesitas ayuda para que tus hijos duerman bien, contacta a Duerme Bebé!
www.duermebebe.com

Regalos más valiosos

Regalos más valiosos

Desde los ojos de papá…

“El otro día estábamos arreglando el cuarto de nuestras hijas, y cuando finalmente todo estuvo en orden, pudimos hacer una pausa con mi esposa. Con dos niñas pequeñas es difícil mantener los cuartos ordenados por mucho tiempo, así que nos tomamos unos segundos para ver el resultado. Miré alrededor y en lugar de pensar en lo bien que se veía el cuarto, me llamó la atención otra cosa: había muchas muñecas, quizá demasiadas. Se lo comenté a mi esposa y ella opinó igual. Las contamos y me parecieron demasiadas. Algunas habían sido de ella, de cuando era pequeña. Con orgullo las había conservado y cuidado por si algún día tenía una hija. Otras las habían heredado de sus primas mayores o de sus tías. Otras habían sido regalos. Eran muchas, a pesar de que nosotros no les hemos dado ninguna. Así lo hemos decidido porque ya reciben obsequios de tanta gente, que no queremos que luego espere recibir regalos de todo el mundo, todo el tiempo.

Cuando mi hijas me piden algo por capricho, les recuerdo que no es necesario, y que no es Navidad ni su cumpleaños. Ellas saben que es así, y con una sonrisita me hacen entender que lo que están haciendo es intentar, a ver si su pedido pasa. Los niños estirarán las reglas hasta donde nosotros les dejemos llegar, así que si siempre cedemos a sus pedidos se acostumbrarán a eso y cada vez esperarán más. Los regalos son como los cumplidos: pierden su valor si los recibimos todo el tiempo, y si no nos costó nada obtenerlos. Vemos que hoy se da premios a los niños por todo, donde el reconocimiento por participar no se diferencia del reconocimiento por ganar. De esta forma es difícil fomentar el esfuerzo individual y colectivo, y la sana competencia. Y de ninguna manera se debe premiar a los niños por seguir las reglas, o por obedecer.

En la familia de mi esposa tienen una costumbre que me gusta mucho. Para celebrar los cumpleaños no se dan regalos, sino que hacen algo especial en familia, diferente de lo que hacen en el día a día. Generalmente es ir de paseo a algún lugar nuevo. El regalo es la vivencia, y después el recuerdo del paseo, del teatro, o de lo que se les haya ocurrido hacer. Para un niño puede ser montar a caballo, ir a una montaña, hacer un pic nic en el parque. El valor del regalo está en lo que representa para nosotros, no en su valor monetario. Aquellos regalos los seguiremos disfrutando mucho tiempo después, cuando veamos las fotos de esos días, o recordando lo bien que la pasamos con algo tan sencillo como estar juntos.”

Mi lactancia

Mi lactancia

MI LACTANCIA

A propósito de la semana mundial de la Lactancia, me puse a reflexionar sobre cómo fue mi proceso de lactancia con mis 2 hijas. Yo soy una mamá muy pro-lactancia, di de lactar a mis 2 hijas más de 18 meses cada una, y solas dejaron de lactar, cuando ellas desearon y estuvieron listas. Fue una experiencia maravillosa, de mucha conexión, la disfruté mucho, y a la vez tuvo sus momentos grises, de cansancio, de renuncia a muchas cosas. Sin embargo, el balance fue enormemente positivo y enriquecedor para mis hijas y para mi.

Recuerdo cuando estaba embarazada de mi primera hija, recibir tantos consejos que me abrumaban, de que para tener una lactancia exitosa tenía que prepararme los pezones, frotándolos con piedra pómez en la ducha, poniéndome alcohol para que se “curtan” y tantas otras recomendaciones, que solo de escucharlas, se me ponían los pelos de punta. Y obviamente no hice caso a ninguna, pues yo sabía que la lactancia tenía que ser un proceso natural. Por otro lado, lo que sí hice fue informarme correctamente, de cómo colocar a mi bebé adecuadamente para asegurar un buen agarre, cómo ubicarme yo, la necesidad de hidratarme bien con agua pura en el día, el tener un extractor de leche para almacenarla y hacer mi banco de leche. 

Afortunadamente, mi primera hija nació a término y saludable, luego de una labor de parto muy intensa y dolorosa de casi 1 día entero, nació por parto natural, sin epidural. Fue uno de los momentos más maravillosos y más intensos de mi vida. Luego, me la dieron para que pueda lactar, y me sorprendió lo instintivo que fue, pues tanto ella como yo, supimos ese momento qué hacer. Fue una conexión indescriptible, que nunca había sentido. Desde ese día hasta alrededor de los 18-19 meses lactó mi hija, feliz. Lactó incluso yo estando embarazada de mi segunda bebé. Había leído e investigado de lactancia en tándem y no tenía problema en hacerlo. 

Fueron momentos hermosos, que los tengo grabados en mi mente y en mi corazón siempre. Era ya experta en hacerlo. Hubo momentos difíciles como cuando a los 3 meses de haber nacido mi bebé ya debía volver a mi trabajo en un colegio, y yo lloraba de la preocupación los días anteriores, pues mi bebé nunca tomó biberón, y no sabía cómo la iba a alimentar mi mamá quien se quedaría con ella. Decidí entonces conversar con mi jefe, pues la única opción que había era que me permitiera salir a dar de lactar a mi hija 2 veces en esas horas de trabajo (afortunadamente mi mamá vivía muy cerca, a pocos minutos) o sino debía renunciar y dejar de trabajar. Sabía que era una propuesta difícil de ser aceptada, pero nada perdía con intentar, quería terminar el año lectivo, faltaban 2 meses para hacerlo, para poder salir del trabajo de buena manera y en agradecimiento a tantos años que trabajé allí, donde me permitieron crecer mucho profesional y personalmente. Sabía que yo quería renunciar para dedicarme al 100% a mi hija, pero quería también terminar correctamente el año lectivo. Así que un día me armé de valor y le hice esa propuesta a mi jefe. Y accedió! Estaba tan feliz! Realmente él confiaba en mi, y en mi capacidad de hacer un trabajo bien hecho, incluso con estas interrupciones para salir a alimentar a mi hija. También me extraía leche en el trabajo, y era toda una odisea hacerlo. 

Las salidas a dar de lactar a mi hija no fueron nada fáciles. Por un lado, ansiaba ya recibir el mensaje de mi mamá diciendo que mi hija ya se había despertado, que vaya a darle de comer. Moría porque ya llegue la hora para irle a ver, la extrañaba tanto y me partía el corazón no poder estar con ella toda la mañana. Pero por otro lado fue muy difícil, pues siempre estaba en medio de alguna labor, reunión, había empezado ya a escribir algún proyecto o correo, y debía interrumpir todo y salir. Obviamente me quedaban muchas cosas para hacer, y debía encontrar otras horas en el día y en la noche para poder terminar correctamente mi trabajo. Viví unos meses de mucha presión, emocional y mental, un stress grande de cumplir con mis obligaciones laborales, pero a la vez de alimentar y cuidar bien a mi hija. No obstante, era poco el tiempo que tenía para ir a dar de lactar a mi hija, y era u  ““corre corre todo el tiempo. Añoraba que ya llegue el día que se acabe el año escolar y pueda ya dejar de trabajar para estar con mi bebé. Fuero meses duros, mi hija incluso bajó de peso, empeoró terriblemente su sueño, yo pasaba agotada mental, emocional y físicamente. Pero estaba allí al pie de la batalla, porque quería mantener mi lactancia a como dé lugar. 

Trabajé también en crear mi banco de leche. No fue fácil, pues después de dar de lactar a mi hija o estar con ella, lo que quería era descansar, pero sabía que debía sacar tiempo todos los días aunque sea 1 vez para extraerme leche y almacenarla. Gracias a Dios me fue muy bien, y realmente tenía mi congeladora llena de recipientes con mi leche. Recuerdo una vez que se fue la luz en mi ciudad, y casi me pongo a llorar de la angustia que se iba a dañar toda la leche. Afortunadamente, una vecina de mi edificio me prestó su congelador que tenía planta propia, para poder almacenar ese día mi leche y que no se echara a perder. 

Recuerdo una época como a los 6 meses de edad de mi hija que noté que mi producción bajaba y bajaba. Ya casi no tenía leche para extraerme. Luego comprendí que el extractor nunca va a sacar la misma cantidad de leche que la succión de tu bebé. Entré en mucho stress, y preocupación. Sabía que no era así, pero en mi interior sentía una culpabilidad enorme de no ser buena madre, por no producir la suficiente leche. 6 meses de lactancia exclusiva sentía que estaban llegando a su fin y yo no quería eso! Sentía un enorme peso! Conversé con muchas personas, especialmente con mi esposo, y decidí relajarme. No pasar pensando en eso en cada momento, sino dar de lactar a mi hija tranquila y contenta, disfrutar esos momentos, y soltar! Si tenía que ser, pues íbamos a mantener la lactancia, y sino, pues lo hice durante 6 meses y lo hice lo mejor que pude. Gracias a ese cambio de mentalidad, mi cuerpo y mi mente se relajaron, y afortunadamente retomé mi lactancia exitosa y seguí dando de lactar a mi hija hasta que ella sola la dejó alrededor de los 18-19 meses.

Con mi segunda bebé, fue igual de hermoso. Ya tenía más conocimiento y experiencia, y fue una etapa maravillosa. Fue también más fácil, pues podía estar con ella al 100% todos los días. Afortunadamente tengo ahora un trabajo que me permite realizarlo desde casa y poder estar con mis hijas en todo momento. Eso me ayudó a establecer una lactancia exitosa y exclusiva. Mi segunda hija lactó hasta alrededor de los 20 meses e igualmente lo dejó sola. Y durmiendo toda la noche! 😊 Lactancia no está en contra de sueño ni viceversa. Se puede establecer una lactancia exclusiva y prolongada, durmiendo todos bien. 

Igualmente, fueron momentos que guardo en mi corazón, que disfrutaba cada cosita, tenerla en mis brazos, acariciarle su cuerpito, ella que me acariciaba a mi con sus manitos, sentir su olor  y lo más hermoso, ver sus ojitos cómo me miraban con tanto amor en cada toma. 

También habían momentos agotadores, donde yo solo quería descansar o ir al baño o hacer cualquier otra actividad, pero tenía que dar de lactar en ese momento. Debía desconectarme de mis necesidades o urgencias, y entregar ese tiempo para mi bebé. Hasta el hecho de usar ropa de lactancia, que no era la más bonita. Estar siempre pendiente de que mi hija lacte. Renunciar a muchas cosas. Incluso a los cambios en mi cuerpo. 

No faltaron momentos difíciles o que me llenaban de iras y frustración, cuando familiares, amigos o desconocidos me preguntaban mientras daba de lactar a mis hijas: “¿Hasta cuándo le vas a dar de lactar?”, “Ya está muy grande! Esa leche ya es solo agua”. “No te da vergüenza darle de lactar ya tan grande?” “Ahora las madres de hoy quieren dar siempre de lactar hasta grandes a los niños”. Etc etc etc… Al principio al recibir esos comentarios realmente me deprimía, entristecía y me moría de las iras y de la frustración. Con el tiempo aprendí a manejarlos mejor, sin dejar que me afecte, permitiendo que esos comentarios “resbalen” y no me afecte a mi corazón. En ocasiones respondía con algún comentario inteligente pero tranquilo y en otras simplemente ignoraba el comentario, me quedaba callada y entablaba otra conversación, porque sabía que a veces es difícil hablar con oídos sordos que no te van a entender ni escuchar.

Para mi lo más importante en la lactancia era lo que piense y sienta mi bebé y yo. Y mi esposo. Tuve el maravilloso apoyo de él en toda la lactancia. Me apoyaba al 100% a hacerlo, hasta cuando mis hijas y yo decidamos. Siempre estaba pendiente que tenga agua para tomar. Y me defendía de comentarios inoportunos de otras personas, o me consolaba cuando yo le contaba lo que había escuchado o recibido. 

Para mi la lactancia fue realmente una experiencia maravillosa. Nunca se me cruzó por la mente terminarla con métodos abruptos como ponerse salsa de tomate en el pezón o pintarse con pintalabios para que el bebé crea que te lastimó, o contarle que estas cansada y ya no le vas a dar de lactar, o llevarle a dormir donde la abuela 1 semana para “que se olvide”. Me parece una forma demasiado brusca y fea de terminar algo tan maravilloso como lo fue la lactancia para mamá y bebé. Yo di de lactar hasta que mis hijas quisieron. Solas fueron bajando las tomas. Y un día ya no lactaron más. Fue un sentimiento agridulce. Creo que más agrio que dulce. Pues si bien, di de lactar casi 4 años de mi vida, y sí fue agotador muchas veces, me daba mucha pena y nostalgia. Fueron momentos únicos y hermosos que guardaré por siempre ¿Lo volvería a hacer? Sí! Mil veces! 

Apoyo al 100% a todas las madres lactantes. Las que trabajan conmigo en el programa de sueño, tienen todo mi respaldo para continuar la lactancia hasta que ellas deseen.

Rechazo los comentarios de las personas que sin conocer o conociendo, hacen malos comentarios o juzgan a las madres que dan de lactar o a las que no lo hacen. No juzguemos, respetemos y apoyemos! Hagamos posible la lactancia.

Aplaudo a las personas que desde sus diferentes roles, hacen posible la lactancia, como fue en su momento mi jefe en mi trabajo y mi esposo en mi casa, incluso mi vecina que me permitió guardar mi leche en su congelador.

Informémonos, no nos dejemos llenar de mitos. No es fácil la lactancia, es de mucha entrega y sacrificio, pero a la vez es totalmente enriquecedora y hermosa. Si tienes dificultad para mantener tu lactancia, busca ayuda! Hay consultoras de lactancia maravillosas que pueden guiarte y ayudarte. Y si decidiste no dar de lactar, es igual de perfecto. La lactancia no es lo que garantiza el vínculo con tu bebé, sino tu interacción con el bebé cada día. Sea que lo alimentas con biberón o lactando, hacerlo con el mayor amor del mundo es lo importante.

Un abrazo a todas las mamás. Sé que todas lo hacemos lo mejor que podemos! 

 

¿Necesitan nuestros hijos ver pantallas?

¿Necesitan nuestros hijos ver pantallas?

Cuando los padres con los que trabajo me preguntan que cuánto tiempo deberían sus hijos pequeños ver dispositivos móviles o televisión, mi respuesta suele ser: "Los niños pequeños no deben ver pantallas". ¿Por qué? Porque los niños pequeños NO NECESITAN ver pantallas. No es una necesidad que tengan. 
Los niños pequeños necesitan interactuar con las personas que les rodean y experimentar aprendizajes de manera activa. Esto sí les ayudará a aprender, entre otras cosas el lenguaje y a entender las relaciones entre las personas, a la vez que reforzará sus vínculos afectivos.

"Pero a mi hijo le encanta ver videos, y solo le pongo videos educacionales para niños." Lo que los niños a temprana edad están experimentando en realidad es una fascinación con los colores y movimientos que se producen en las pantallas, más no con sus contenidos o manteniendo una atención sostenida. Todavía son muy pequeños para entender que las imágenes representan cosas en la vida real. Los más grandes quizás sí reciban información de lo que ven, pero en el mejor de los casos es un aprendizaje pasivo, que no se equipara a lo que pueden aprender tocando objetos, experimentando juegos al aire libre o conversando con mamá y papá.

Si tus hijos son más grandes y quieres permitirles ver televisión o pantallas en la semana, estas ocasiones deben ser reguladas, y de ningún modo representar un premio a su buen comportamiento. Hay programas como Daniel el Tigre, o Dino y Dana para niños más grandes, que tienen contenidos y mensajes apropiados. Y no olvides que siempre lo hagan supervisados por un adulto, pues es mejor conversar con ellos sobre lo que ven, lo que hará más interactiva la experiencia.

La decisión de acudir a las pantallas muchas veces nace de la necesidad de los padres de tener un respiro en su día, o de poder mantener a su hijo quieto y en silencio un momento, cuando queremos bañarnos o hacer el almuerzo, o mientras esperamos ser atendidos durante una visita al doctor. Pero esto no debe de ninguna manera convertirse en un HÁBITO, pues puede causar problemas con el sueño, su comportamiento y la atención. Sin embargo creemos que hay excepciones muy válidas para usar una pantalla, como por ejemplo acudir a un videochat para que saluden a sus abuelos, o cuando alguno de los padres se ha debido ausentar de casa.

He tenido muchos casos en que solamente por el hecho de suprimir la exposición a pantallas en el día se mejoró increíblemente el sueño del niño, y ni se diga de su comportamiento, su vínculo con sus padres, su estado de ánimo… ¡hasta se redujeron los berrinches!

Muchos padres me han comentado que parte de su rutina de sueño con sus hijos pequeños es ver televisión antes de dormir, porque como no los ven todo el día y llegan tarde del trabajo, pasan esa hora antes de dormir viendo películas. Mi recomendación es al revés: elimina esos momentos de pantalla y reemplázalos por momentos de jugar con tu hijo al juego que el desee, de contarle historias, etc. Así, además de verdaderamente reforzar el vínculo con tu hijo que no te ha visto tantas horas, le ayudarás a tener una mejor higiene de sueño y dormirá mejor.

Te invito a hacer la prueba. Elimina la exposición a pantallas en tus hijos pequeños, reemplázalos con juegos al aire libre y más interacción contigo, ¡verás la diferencia!

Y en relación al sueño, nunca se debe exponer a los niños a pantallas antes de dormir. Lo ideal es nunca en las 2 horas previas a dormir. Las pantallas emiten luz azul que interfiere con la producción de melatonina, la hormona del sueño, haciendo que sea más difícil conciliar el sueño y mantenerse dormido. Es parte de tener una buena higiene de sueño, también para los adultos 😉

Necesitas ayudar para que tus hijos duerman mejor? Conversemos! ⬇️⬇️

https://www.duermebebe.com/trabajemos-juntos

www.duermebebe.com

"Ayúdame a hacerlo por mí mismo"

"Ayúdame a hacerlo por mí mismo"

“Ayúdame a hacerlo por mi mismo”

- María Montessori-

A veces queremos hacer todo por nuestros hijos, es más fácil y rápido, sí... pero no olvidemos que la autoestima se alimenta de la auto-eficacia. El sentirme capaz de hacer algo yo mismo!💪🏻

Permítele hacer más cosas “yo solito”, aunque eso signifique sacar un poco más de tiempo en el día 😉

Crear hábitos y aprender nuevas habilidades no se da de la noche a la mañana. Requiere ir pasito a pasito, ayudando y acompañando a nuestros hijos, a lograrlo por ellos mismos. 💜

Y en relación al sueño😴... también. Ayudemos, acompañemos y apoyemos a nuestros niños a crear buenos hábitos de sueño. Lo lograrán poco a poco, con tu apoyo, tu paciencia, tu compañía, tu constancia y tu tiempo.

Si necesitas ayuda, escríbenos!

www.duermebebe.com

Conversaciones, en lugar de cumplidos

Conversaciones, en lugar de cumplidos

No hay muerto malo ni novia fea, dice la sabiduría popular. E igual cosa ocurre con los bebés, a los que casi siempre saludamos con un "¡qué lindo!" Lo de piropear muchas veces empieza cuando los bebés nacen, pero parece no parar nunca. No había reparado en esto hasta el otro día en que le decían a mi hija que estaba linda. El cumplido venía con mucho cariño de quién lo hacía, pero también venía con un mensaje oculto para ella: es importante ser linda.

Es difícil cambiar un gesto indudablemente cariñoso, por algo menos ligado a la apariencia física, sobre todo si es algo tan arraigado en nuestra cultura. Pero a los niños les va calando el mensaje de que deben verse bien, que deben ser reconocidos por su buen aspecto. Sin quererlo estamos llenando de "likes" a nuestros pequeños, y aquellos que no los reciben tanto comienzan a pensar que están por debajo de sus amiguitos, primos, compañeros o hermanos.

Tengo dos hijas y hay veces en que le hacen este cumplido a una y a la otra no. O se lo dicen con más énfasis o con mayor frecuencia a una, y a la otra no. Más de una vez les he escuchado decir: "mi hermana es más linda que yo..." Apenas tienen dos y cuatro años, pero su autoestima ya está en formación, y cosas como estas refuerzan a debilitan la imagen que ellas tienen de sí mismas. En casa hemos optado por reforzar otros aspectos con comentarios como: "qué idea tan original", "qué creativo tu dibujo", "qué divertida", "qué generosa", "qué buena memoria", “qué alto saltaste”, “qué fuerte eres”.

Cuando te encuentres la próxima vez con el hijo de un conocido, puedes hacer el ejercicio de conversar con el niño, preguntándole cómo está, contándole cómo conoces a sus padres, o hablarle de algo cotidiano o divertido que te acaba de ocurrir. Pero que no implique un cumplido, pues en ese caso lo mejor que puedes esperar es un recibir un "gracias". En el caso de la conversación se generará una interacción que puede resultar más ligera y auténtica para ambos.

Con humor, ¿por qué no?

Con humor, ¿por qué no?

Ayer tuve uno de esos momentos en que sentí que todas las dificultades vividas finalmente habían dado fruto. Era muy afortunado, pues finalmente todo encajaba. Estaba en mi casa, con mis hijas, en un día soleado, y mientras ellas jugaban, mi esposa leía un libro. Con culpa pensé en lo perfecto de ese momento, el ruido había cesado, los problemas y las preocupaciones de repente habían desaparecido. ¡Fueron los mejores 30 segundos de mi vida!

Así es ser padre. Cuando crees que todo está listo, algo pasa. Estás por apagar la luz e irte a dormir, y oyes:


-"¡Mamá, pipí!


Finalmente están listan tus hijas para salir contigo, y sin que te dieras cuenta han decorado su ropa con marcadores. Te ha tomado medía hora peinarles, y de pronto te miran con ojos llenos de rímel y pintalabios por toda la cara.

Basta que enciendas el auto o pongas un pie fuera de tu casa para que el destino te diga "no tan de prisa...".

Lo importante es tomarlo con calma, o por qué no, con humor. Tus hijos son niños, y hay que dejar que lo sigan siendo.

Explotar, o reprenderles transformará un paseo en un día para olvidar, un buen momento en un mal rato para todos.

Explícales las cosas con cariño, por más difícil que nos resulte en ese momento. Siempre aprenderán mejor de sus padres desde el amor que desde el miedo.

Estrella fugaz

Estrella fugaz

Anoche estuvimos viendo el cielo con mi hija mayor. Tiene cuatro años y duerme temprano, por lo que la llegada de la noche siempre nos daba la señal de que debía comenzar su rutina para dormir. Pero ayer la noche nos encontró todavía afuera, jugando en una cama elástica heredada de unos amigos. No podía interrumpir su emoción, así que decidí hacer una excepción y saltar con ella en la oscuridad. Durante una pausa nos tumbamos y comenzamos a ver las estrellas.


"¿Qué es una estrella fugaz, papá?".

-"Un objeto que al acercarse a la Tierra crea una estela de luz al entrar en la atmósfera."

-"Mmmm. Quiero ver una."

-"¿Y tú cómo sabes de estrellas fugaces? ¿Te contó la mamá?".

-"No, lo vi en Peppa. ¿Tú has visto alguna?"
- "Sí."

Hace algunos años, por estas mismas fechas, estuvimos toda la familia viendo el cielo. Mis hermanos y yo aguantábamos el frío de la noche, pues habían anunciando una lluvia de estrellas, y ninguno quería perderse ese espectáculo. Nuestros padres nos contaban historias mientras todos mirábamos hacia arriba, esperando tener suerte. Y sí que tuvimos suerte porque el cielo estaba completamente despejado y nosotros estábamos en el campo, lejos del resplandor de la ciudad. En el cielo se veían muchísimas estrellas y no nos tomó mucho ver la primera estrella fugaz. Fue mágico ver como aparecía esa luz brillante en el cielo, que sin dar aviso volaba de un punto a otro del cielo. Luego vimos otra, y luego otra. Unas eran muy largas y otras tan cortas, que apenas alcanzabas a verlas con el rabillo del ojo. Las había intensas y también tenues. Llegó un momento en que varias personas veíamos la misma estrella fugaz, así que nos propusimos no irnos a dormir, hasta que los seis miembros de la familia viéramos la misma estrella. Esto no ocurrió durante la próxima hora, a pesar de que casi siempre estábamos por lograrlo. Fue tan divertido, pasamos viendo al cielo, contándonos historias, y esperando lograr este desafío que nos habíamos planteado. Finalmente lo logramos, increíblemente, y fuimos a dormir, después de haber escrito uno de los más lindos recuerdos de mi vida.

"Papá, creo que acabo de ver una estrella fugaz."
- "¿Cómo era?".
- "Como un globo aerostático, pero en forma de corazón."
- "¿Y tú qué sabes de globos aerostáticos...?"

La vida es tan fugaz, que vale la pena detenerse, hacer una pausa y disfrutar de los hijos y de sus ocurrencias. Tal vez no lo sabes ahora, pero muchos de esos momentos luego serán los mejores de tu vida.

Pisar arañas

Pisar arañas

Desde hace varios años que vivo fuera del centro, en un lugar muy verde de mi ciudad. La gente viene a comprar plantas para llevar a sus casas, pues el pueblo está lleno de viveros. Los vecinos estamos por eso familiarizados con ver todos los días camionetas cargando plantas para llevar a alguna casa o a algún jardín. Vemos plantas cuando regresamos a nuestras casas y cuando salimos a nuestros trabajos. Y los que tenemos plantas en casa, sabemos que ocasionalmente nos encontraremos con algún bichito q, habitante natural de las plantas. Ese bicho que por naturaleza nos inspira desconfianza (cuando no hablamos de miedo), va a compartir ocasionalmente el espacio con nosotros. Te vas a cruzar con él. Pero no es su culpa. Muy probablemente, si fuiste a vivir al campo, o adonde sea que te lo encontraste, ese bichito ya vivía ahí. ¡El invasor has sido tú! Pero para vivir en armonía, mejor aprender a convivir con esos vecinos.

Pues en mi casa desde hace mucho tiempo que respetamos a las arañas, por ejemplo. Me costó mucho ir reclutando miembros que pensaran igual en mi familia: mis dos hijas todavía tienen que sostenerme la mano para poder "apreciar" de más cerca a alguna arañita. Mi esposa es caso perdido, estoy seguro que cuando no estoy, les da un zapatazo, luego limpia cualquier resto del crimen antes de que yo regrese, para que no haya evidencia. Pero mientras estamos juntos en la casa, cuando ve una araña, me llama para que yo me encargue. Y mi forma de encargarme no es matarla. Yo les tapo con un vaso, meto debajo del vaso una revista, y las saco al jardín. A mis hijas les encanta cuando las libero y les digo que se van para su casa. -"Ya van a ver a su mamá", me dicen. Les digo que por suerte pudimos ayudarles. Creo que sienten una pizca de alegría de pensar que los animalitos van a volver a ver a su mama, y también de alivio de que haya sacado el bicho. No he alimentado la costumbre en ellas de que cada vez que vean un bicho tienen que matarlo. ¿Por qué? ¿Por la simple razón de existir? En más de 23 años que llevo viviendo aquí nunca me ha picado una sola araña. Ni un alacrán. Esos dan más miedo, pero no puedo hacer una excepción, por feos...

Tus hijos siempre ven lo que haces. Si yo mato a cada insecto que se cruce en mi camino, mis hijas me imitarán y pensarán que así se debe actuar. Y así con todo. Si saludo, ellas saludarán, si soy respetuoso, ellas también. Está muy bien hablar con los hijos y darles consejos, pero lo mejor es darles tu ejemplo, tu buen ejemplo.

Desde los ojos de papá (parte 2)

Desde los ojos de papá (parte 2)

Dicen que los hijos traen el pan bajo el brazo, pero por más que busqué, la mía no trajo nada. Mi padre me contaba que cuando alguien hacía esta afirmación, su abuela decía que sí, pero que al pan hay que ponerle mantequilla. Así que debes regresar al trabajo. Hubiese querido que mi licencia de paternidad durara para siempre, pero no fue así. Los días pasan y pronto, demasiado, debes volver a la oficina, a tu lugar de trabajo, a tu rutina diaria. Pero tu rutina nunca vuelve a ser la misma. Ya no puedes pensar solo en ti, o en ti y tu pareja, ahora son tres, o a veces más. Debes aprender a convivir con este caos que se presentó a la puerta de tu casa para instalarse en tu vida. Ese sofá que compraste para decorar tu casa apenas aparece debajo de una pila de ropa, pañales y cosas de bebé. Tu baño deja de ser lo que era y se convierte en una línea de producción: entra un bebé hecho caca, pasa por la línea de desmontaje de pañales sucios, sigue por el chorro de agua y la sección de sanitización, para terminar en la de ensamblaje de bebés limpios. Eso sí, por más que le rezara a Sanseacabó, mis plegarias no eran oídas, pues el producto terminado volvía a la media hora, y todo empezaba otra vez.

Con la práctica uno cada vez se vuelve más diestro en estos menesteres. El tiempo que me tomaba cambiar a la bebé se reducía y mi habilidad para manejar estas tareas aumentaba. (A pesar de que hoy soy un experto, nunca logré descifrar cómo incluir esto en mi hoja de vida, pues no se si son habilidades duras o blandas). Poco a poco, te vas adaptando a tu nueva realidad y a la nueva dinámica de vida que tienes ahora. Las dificultades te hacen más fuerte, dicen. Y pienso que es así. Casi todas las cosas que en un principio nos parecían difíciles se superan. Lo que no se supera es la falta de sueño. Qué difícil rendir en el trabajo cuando sientes que todos los días estás bajo los efectos del jarabe para la tos.

Lo bueno es que con las dificultades también llegan las satisfacciones. Suelen ser momentos en los que el tiempo se detiene y el corazón se te agranda hasta casi no caber en tu pecho. Solo hay que estar atentos. No olvidaré nunca la primera vez que escuché a mi esposa cantándole a nuestra bebé. Después de una interminable noche llena de despertares y en medio del desorden de nuestro cuarto, las vi arrimadas al espaldar de la cama, la una cantando y la otra escuchando a su artista favorita, durante su primer concierto. Desde el marco de la puerta y sin que lo supieran me quedé viéndolas a las dos, a punto de quebrarme de la emoción. Sentía como meter en el último minuto el gol que te da el campeonato, solo que no le celebras eufórico, sino hacia adentro, solo para ti. Entiendes que todo lo que habías hecho antes en tu vida valió la pena, pues todo, sí todo, te trajo a ese momento. Llegaste hasta ese momento por una serie de hechos, acontecimientos y personas que se cruzaron en tu camino. Pero de ahí en adelante la historia la escribirás tú, no sólo la tuya, sino la de tu hijo. Él no te dirá nada, pero te estará viendo. También te estará oyendo. Y eso es lo que aprenderá. Él es tan frágil... Pero te tiene a ti. No solo para cuidarlo, alimentarlo, abrigarlo y protegerlo. También para que le enseñes de la vida, del mundo. Ese lienzo en blanco que te han encargado por algunos años comienza a llenarse de todo lo que pongas en él.

Desde los ojos de papá (parte 1)

Desde los ojos de papá (parte 1)

Hace poco más de dos años nació mi segunda hija, Simone. Se acercaba el día de su nacimiento, y recuerdo haber pensado con emoción en las dos semanas que tendría para estar con ella, esas que nos da la ley por paternidad a los hombres. Dos años antes, cuando nació Olivia, mi primera hija, tomé por "recomendación" de mi jefa dos semanas extras (descontadas de vacaciones, por supuesto), que me permitieron estar en total un mes ayudando a mi esposa y disfrutando a mi hija. Claro que cuando regresé a trabajar el puesto ya lo ocupaba otra persona... pero fue un mes maravilloso. 

Trato de recordar esa época y tengo que mirar dentro de una brumosa somnolencia... se me mezclan las noches con los días, los recuerdos y las sensaciones. No es que me falle la memoria, sino que más que padre primerizo, parecía un zombie. Cuando dormía algo, me despertaba asustado, sin saber donde estaba, o qué era lo que tocaba hacer: cambiar pañales, sacar gases, pasear a la bebé, quizás comer. Daba lo mismo si era día o noche, todo me parecía igual.  Muchas veces encontraba a mi esposa al lado mío, cargando a nuestra hija, también tratando de descifrar qué era lo que debía hacer con la chiquita. Y es que los niños no vienen con un manual para padres. Es una irresponsabilidad de la naturaleza el que dos personas sin experiencia alguna puedan llevarse a su casa a un bebé. 

La pobre de mi esposa también parecía haber salido de una película de muertos vivientes. A pesar de que tratábamos de repartirnos las tareas entre los dos, ella tenía la indelegable responsabilidad de dar de lactar a nuestra bebé. Lo hizo durante un año y medio, ¡casi el mismo tiempo que tomó que nuestra querida hija durmiera toda noche! Hasta 10 veces se despertaba cada noche, y con ella nosotros dos. Ya pasará, nos decían. Pues no pasó.

Pero sí pasó el tiempo, y tuve la fortuna de pasarlo con mi esposa y mi hija. Vi como las dos crecían, la una como madre y la otra como persona que está descubriendo el mundo. Me fascinaba ver cómo mi hija descubría cada cosa que nosotros los adultos damos por sentadas. La primera vez que se bañó en la ducha, yo la cargaba, mientras la mamá le enjabonaba, y hasta ahora recuerdo su cara de placer al sentir el agua tibia cayéndole encima. Se quedaba como extasiada. Y así me quedaba yo cuando hacía sus primeros contactos visuales conmigo. Me sentía como un adolescente enamoradizo, que ante la mirada de la chica que le gustaba, sentía mariposas en la barriga. En realidad te vuelves a enamorar, solo que de manera diferente. Pero no sólo de tu hija, sino también de tu esposa. Veía en ella esa capacidad que tienen las madres para hacer que, a pesar de todo, todo esté bien. A pesar del cansancio, siguen siendo amorosas, organizan cosas que uno ni siquiera tiene en el mapa, hacen que todo funcione. Y lo hacen con amor. No sé si es que los hombres venimos con otro chip, o que no nos hemos enfrentado antes a estos desafíos, pero las mujeres están definitivamente mejor preparadas para estas cosas. Pero uno sí puede aprender, ayudar, participar, y sobre todo estar ahí. Mirando hacia atrás, hubiera odiado perdérmelo. (Continuará...)

Tips de sueño para el regreso a clases

Comment

Tips de sueño para el regreso a clases

Con pocas semanas antes de iniciar el año escolar en muchos lugares, es importante que nuestros niños retomen sus buenos hábitos de sueño, para estar listos para empezar clases con pie derecho!

Durante las vacaciones, muchas veces es más difícil llevar una rutina muy regular; a veces nuestros niños se acuestan más tarde, etc. Espero que hayan disfrutado mucho estos meses de verano junto con sus pequeños. Ahora, nuestra misión es ayudar a nuestros hijos a retomar buenos hábitos de sueño! Deben descansar bien y así estar listos para aprender y disfrutar sus días en la escuela.

Primero, lo primero! ¿A qué hora sería lo ideal que nuestros hijos se acuesten?  Yo siempre recomiendo una ventana entre 7 y 8 pm. Entonces, para niños en edad pre-escolar y escolar, lo óptimo sería que duerman no más tarde de las 8 pm. ¿Cuáles son las razones? Pues, porque los niños en estas edades necesitan al menos 10 horas de sueño continuo en la noche, mejor si es más. Y generalmente los niños necesitan despertarse antes de las 7 am para alistarse para ir al colegio.

Es importante que nuestros hijos se despierten naturalmente en la mañana, que no haya necesidad de nosotros levantarlos, sino que solos estén listos para empezar el día, con buen humor, recuperados energías y refrescados.

Al acostarlos temprano a nuestros hijos, también los padres recuperan un poco de tiempo al final del día para realizar sus actividades, tener un espacio de tiempo como individuos y para compartir en pareja. Esto también es fundamental, para nuestra salud y crecimiento personal, y para reconectarnos con nuestro esposo/a.

Ahora, ¿cómo lograr que nuestros hijos vuelvan a dormir temprano para entrar a clases?

1)      No dejar estos cambios para último momento! Empieza desde ya recorriendo 15-20 minutos cada 3-4 días la hora de dormir, así podrán ir regulando su reloj biológico. Los cambios en el sueño son paulatinos, y requieren tiempo, por eso mejor empezar cuanto antes con esta transición.

 

2)      Establece una rutina para ir a dormir. Es importante establecer ciertas actividades para preparar al cuerpo y mente de nuestros niños para ir a la cama. Unas actividades relajantes, participativas, repetitivas, realizadas en el mismo orden, ya envían señales a nuestro cerebro de que se acerca la hora de dormir y por ende, éste comienza a producir melatonina, la hormona del sueño. Una adecuada producción de melatonina antes de dormir ayuda a que conciliemos el sueño más fácilmente y nos mantengamos más tiempo dormidos. Implementa esta rutina 2 semanas antes de entrar a clases para que tus hijos se vayan habituando. La rutina puede incluir: un baño, lavarse los dientes, preparar la ropa para el día siguiente, ordenar los juguetes, un momento de lectura, un momento de conversación, etc. Puedes elaborar imágenes o símbolos que indiquen la rutina para dormir y repetirla cada día. Recuerda que este momento para terminar el día debe ser algo muy agradable para toda la familia. Que tus hijos cuenten con toda tu atención exclusiva, que los llenes de mimos, y que a esa hora no haya nadie ni nada más importante que ellos.

 

3)      Usa un reloj! Si te encuentras muchas veces inmerso en una batalla con tu hijo sobre el tiempo que se toma en bañarse, en ir al cuarto para dormir, etc. te recomiendo delegar esto a un “tercero”: ¡un reloj! Puedes implementar el uso de un “timer” o un reloj de manecillas e indicar con un sticker o post-it la hora en que debe ir a acostarse o la hora para bañarse, etc. Puedes también adquirir un reloj despertador para niños, para que tengan mayor autonomía en el manejo de su tiempo de ir a acostarse y de levantarse. Hay unos relojes muy didácticos que los puedes revisar en internet: Kids Sleep Classic, Gro Clock, Ok to wake, Pam the Penguin, entre otros.

 

4)      Apaga las pantallas! Las pantallas emiten una gran cantidad de luz azul, que interfiere con la producción de melatonina. Nuestro cerebro asocia la luz azul con la luz solar, es decir con el día. Por lo tanto, el estar expuestos a pantallas antes de dormir hace que el cerebro de nuestros hijos se vuelva a activar, en lugar de comenzar a bajar revoluciones y dormir. Trata de evitar las pantallas 2 horas antes de dormir.

 

5)      La cena! He trabajado con varios padres que daban la cena a sus hijos demasiado tarde, o cuando ya estaban acostados sus hijos listos para dormir, éstos les pedían nuevamente de comer, y otra vez iban a la cocina y les alimentaban (luego de ya haber cenado). Como menciona siempre una amiga mía que es nutricionista “así como hay momentos para dormir, hay momentos para comer”. Nuestros niños deben haber terminado de comer al menos 1h15 antes de ir a dormir, y luego iniciar las actividades de preparación para ir a la cama. Una cena muy cerca de la hora de dormir, o muy tarde, o volver a comer una vez ya acostados, puede afectar el proceso de conciliar el sueño y tomarles más tiempo y más esfuerzo finalmente dormir. Además, es importante que adquieran buenos hábitos de higiene bucal, y una vez terminada la cena, lavarse los dientes y no ingerir más alimentos hasta la mañana siguiente. No olvidemos que es importante también no ingerir dulces ni alimentos estimulantes cerca de la hora de acostarse (chocolate, leche con chocolate, etc.).  

Si tienes dificultad en establecer unos hábitos de sueño saludables y positivos en tus hijos, no dudes en contactarme. Trabajo con padres de niños de 0 a 9 años de edad, con planes personalizados y acompañamiento durante todo el proceso.

Te invito a mirar los 2 videos de la última entrevista de radio que está subida en la página de Facebook DUERME BEBE, en ambos tratamos el tema de retomar buenos hábitos de sueño para el inicio a clases. 

Muchos éxitos en este nuevo año escolar! Qué esté lleno de momentos divertidos y alegres!

Comment

TRANSICIÓN DE LA CUNA A LA CAMA:  8 TIPS PARA TOMAR EN CUENTA

TRANSICIÓN DE LA CUNA A LA CAMA: 8 TIPS PARA TOMAR EN CUENTA

La transición de dormir en cuna a pasar a cama es un evento importante en la vida de un niño pequeño. Es algo emocionante y especial para él/ella. Aquí les dejo unos puntos importantes a tomar en cuenta si estás pensando en realizar esta transición:

 

1.      ¡No apurar el cambio! Si tu hijo duerme de maravilla en su cuna o corral, no hay premura por hacer el cambio. Este es uno de los errores más comunes que los padres cometen y que suelen perjudicar el sueño de sus niños: pasarlos demasiado pronto a cama/colchón.

2.      La mejor edad para hacerlo es pasados los 2 ½ años. Antes de eso, pueden haber un poco más de complicaciones y de múltiples bajadas nocturnas de la cama, creando noches interrumpidas para toda la familia.

3.      Muchos padres incluso se apresuran a hacer la transición a temprana edad, pues está próxima la llegada del hermanito menor y necesitan la cuna. Si su hijo aún no cumple los 2.5 años y duerme de maravilla en su corral/cuna, recomiendo buscar otra alternativa para el bebé pequeño por unos meses más: un moisés, una cunita pequeña, o un corral. Y cuando el grande esté listo, pasarlo a cama/colchón y darle la cuna al pequeño.

4.      Es mejor que la cama/colchón sea baja, para evitar que haya peligros. Pueden incluso colocar el colchón pegado a la pared, y en el otro lado poner algún tipo de barreras suaves, un sofá o asiento pequeño, los “noodles” de las picinas en los bordes también pueden servir, para evitar que se caiga. Los niños se mueven muchísimo al dormir y es importante evitar que se hagan daño.

5.      Hacer de esto un evento importante y que les ilusione. Explicarle que ya es un niño grande y que ya puede dormir en cama. Ir con su hijo a escoger la colcha o cobija, tal vez un muñeco especial para marcar la transición. Involucrarle en los arreglos de la habitación y de la nueva cama.

6.      Instaurar una linda rutina antes de ir a dormir. Puede iniciar con un baño o asearse y lavarse los dientes. Luego leer un cuento en su propio cuarto. Pueden crear una “zona de cuentos” en su cuarto con almohadas y peluches en el piso, por ejemplo. Después, acostarse y conversar un rato en voz baja de cómo estuvo su día, o de lo que les gustaría hacer mañana, es una linda forma de terminar la jornada.

7.      Crear con él las expectativas de la hora de dormir. Pueden armar un cuadrito con dibujos, para que visualmente él sepa qué se espera de él al acostarse. Puntos simples como: leo un cuento antes de dormir, me quedo en mi cama hasta que salga el sol, me quedo en silencio, etc. Acordar también qué sucede si él se pasa a la noche a la cama de los papás. Como familia deben concertar qué sucede si su hijo decide salir de su cuarto a la mitad de la noche. Si han decidido que cada uno duerme en su cuarto, deben ser consistentes con ello, durante la noche también. De lo contrario, si cada día cambian la expectativa, será un mensaje confuso el que reciba el niño.

8.      No hacer cambios junto a otros cambios. Es importante para los niños manejar un solo cambio a la vez. Evitar realizar transiciones cuando estén sucediendo otras cosas en su vida, como entrar a la guardería, enfermedades, el proceso de dejar el pañal, etc.

Si te gustaría más guía para este proceso o estás teniendo dificultad con el sueño de tus hijos, no dudes en contactarme.

Daniela Vásquez

Psicóloga y Consultora de sueño infantil certificada, creadora del Programa Duerme Bebe

www.duermebebe.com

 

¡¿Por qué mi bebé se despierta las 3 am?!

¡¿Por qué mi bebé se despierta las 3 am?!

Es una pregunta que muchos padres se hacen con frecuencia.

¿Es un hito del desarrollo? ¿Es una regresión?¿ Está el bebé durmiendo mucho en el día, o talvez muy poco? ¿Capaz tiene hambre, talvez no? ¿Puede ser que tenga frío, o tal vez mucho calor?

Bueno, la verdad es que puede ser cualquiera de aquellas razones o una combinación de ellas.

De allí que sabemos que el tema del sueño es realmente algo complejo, seguramente ustedes ya se habrán dado cuenta de esto.

Tanto el cuerpo como el cerebro de los bebés está creciendo rápidamente y atravesando muchos cambios significativos, y mientras un factor ya lo tienen bajo control, uno nuevo aparece!

Hay factores que sí podemos controlar. Por ejemplo, si el bebé tiene mucho calor, hay que cuidar de no arroparlo mucho, ventilar mejor la habitación en el día, etc. Si está por salirle un diente, debemos administrarle algún analgésico y antiinflamatorio para aliviar el malestar.

Son arreglos simples. No obstante, la razón por la que muchos padres atraviesan desafíos con el sueño de sus hijos es porque aquellos no son problemas tan simples, y no tienen soluciones tan obvias.

Imaginen este escenario: un bebé de 18 meses, recibe luz del sol en el día, está activo, toma siestas largas mecido en su hamaca, pero cuando es la hora de acostarse, (sus padres lo ponen a dormir alrededor de las 9 – 10 pm), de repente se muestra lleno de energía, muy activo y quiere jugar. Cuando se le prepara para dormir, está muy molesto y la hora de acostarse se convierte en una batalla cada noche. Una vez que finalmente se duerme, se despierta varias veces a la noche, especialmente a las 3 am le cuesta muchísimo volver a conciliar el sueño y se despierta definitivamente alrededor de las 5h30 am.

 

Entonces, ¿qué está sucediendo? ¿tal vez el bebé está durmiendo mucho durante el día?

 

La verdad es que sucede todo lo contrario. El bebé en este caso está demostrando que necesita dormir más, en lugar de menos.

 

Para poder comprender mejor este razonamiento, analicemos cómo funciona el sueño.

 

Alrededor de 3 horas antes de nuestra hora habitual de despertarnos por la mañana, nuestro organismo empieza a secretar cortisol, que es una hormona estimulante, encargada de mantenernos despiertos y alertas. Al acercarse la hora de despertarnos, ayuda a nuestro cuerpo a comenzar a alistarnos para un nuevo día.

 

Por otro lado, nuestro organismo produce otra hormona cuando se acerca la noche, la melatonina, la “hormona del sueño”. Esta es la que nos prepara para conciliar el sueño y mantenernos dormidos durante la noche. Nuestro cuerpo reconoce la llegada de la noche con la reducción de luz solar y comienza a producir melatonina. Además, la producción de melatonina aumenta y empieza antes si es que en el día nos exponemos a la luz solar.

 

Sin embargo, hay factores que pueden afectar este funcionamiento de cortisol/melatonina en nuestro sistema, es decir, afectar cuán fácil se nos hace dormir y mantenernos dormidos. Como en el ejemplo del bebé de arriba. Este niño toma siestas largas en el día, pasa tiempo afuera en la luz del sol, entonces su cuerpo debería estar listo para producir la melatonina suficiente para dormir a la noche. ¿Por qué entonces se vuelve a activar a la noche y “lucha contra el sueño”?

 

Lo que sucede es esto. Cuando el cuerpo del bebé ha iniciado su producción de melatonina, existe una pequeña “ventana” de tiempo durante la cual el cuerpo espera que el bebé se duerma. Como no se ha dormido, el cerebro instintivamente decide que algo no está bien. Para aguantar despierto, comienza a producir más cortisol para compensar. Esta sobre – estimulación se muestra en un comportamiento muy activo a la noche, extrema energía, muchas ganas de jugar y brincar por todo lado, irritabilidad y finalmente dificultad para “bajar las revoluciones”. En definitiva, el bebé ha “perdido la ventana” de sueño, se ha vuelto a activar y le va a tomar mucho tiempo y esfuerzo finalmente dormir (aunque su comportamiento parecería indicar que no tiene sueño).

 

Entonces, ¿qué sucede con las despertadas alrededor de las 3 am?

 

Asumiendo que el ritmo circadiano del bebé está regulado para despertarse a las 6 am, su cuerpo empieza a secretar cortisol 3 horas antes. En este punto, la producción de melatonina también se ha reducido. Entonces, el bebé termina un ciclo de sueño alrededor de esa hora, llega a la superficie de sueño, tiene un “despertar parcial”. Adicionalmente, se está reduciendo la producción del “sedante natural” (melatonina) y se está iniciando la producción del “estimulante natural” (cortisol). Esto, sumado a que el bebé no tiene estrategias propias para dormir (siempre es mecido para dormir), da como resultado que el bebé se despierte totalmente y realmente le cueste volver a conciliar el sueño a esa hora de la madrugada.

 

¿Qué podemos hacer para evitar esto?

 

-        Exponer a nuestros niños a luz solar, llevarlos diariamente a jugar al aire libre. La luz natural del día promueve la producción adecuada de melatonina a la noche.

-        Asegurar que la habitación donde duerme el bebé esté lo más oscura posible para dormir, especialmente durante las primeras horas de la madrugada (4-7am), donde estamos mayor tiempo en sueño REM, que es ligero, y es más probable despertarnos con cualquier rayo de luz del amanecer.

-        Evitar exposición a pantallas (TV, celulares, tablets, etc.) al menos 1 hora antes de dormir para evitar confundir a nuestro cerebro. Estos dispositivos emiten luz azul, que estimulan la producción de cortisol, lo que dificultará que conciliemos el sueño con facilidad.

-        Respetar los horarios de sueño de nuestros niños. Es de suma importancia que los niños se acuesten temprano a la noche, para asegurarnos sus horas de sueño suficientes y evitar que se vuelvan a activar al perder su “ventana de sueño”.

-         Darles la oportunidad de desarrollar estrategias propias para dormir. Al tener una estrategia propia para dormir, sabrán cómo volver a conectar un ciclo de sueño durante la noche y dormir “de corrido” hasta el amanecer. Nunca vamos a poder prevenir despertarnos durante la noche. Todos nos despertamos varias veces cada vez que se termina un ciclo de sueño. Pero si nuestros hijos saben cómo volverse a dormir, no notarán esos despertares y tendrán noches consolidadas, cuando estén listos para hacerlo.

 

www.duermebebe.com

Facebook: Duerme Bebe

dani@duermebebe.com

 

 

¿Por qué es tan importante que nuestros niños duerman bien?

¿Por qué es tan importante que nuestros niños duerman bien?

Todos hemos visto diferencias en el estado emocional, humor o funcionamiento de los niños cuando han tenido una mala noche. Es común que estén más irritables, o les cueste concentrarse por ejemplo. Puedo hablar de primera mano, cuando mi hija de 3 años se acuesta tarde por alguna razón esporádica, está de mal humor, le cuesta conciliar el sueño y se despierta demasiado temprano. Antes de conocer el sueño de los niños, mi hija no se alimentaba bien, y su crecimiento no era el esperado. Gracias a que ahora tiene excelentes hábitos de sueño, incluso ha incrementado su talla significativamente, llegando a la media de su edad. Además, es una niña muy saludable, muy rara vez se ha enfermado. Cuando a mi bebé de 1 año se le alteran por alguna razón sus siestas, se afecta hasta su apetito y está muy irritable.  La acumulación de cansancio afecta, no solo en el estado emocional de los niños, sino en su salud, su desarrollo y su bienestar. Según estudios de la Universidad de Dalhousie en Nueva Escocia, las repercusiones de no dormir lo suficiente son visibles incluso después de 4 noches de dormir 1 hora menos de lo necesario.

Un sueño saludable es tan importante como una nutrición y ejercicio adecuados. Son necesidades vitales y herramientas básicas para su óptimo desarrollo.

Les comparto a continuación algunas de las tantas razones por las que es tan importante y necesario que nuestros niños duerman bien:

-          Durante el sueño, recuperamos energías, mentales, físicas y anímicas. Recargamos baterías para funcionar adecuadamente al día siguiente.

-          Mientras dormirnos, se regenera el sistema inmunológico, y esto ayuda a estar menos propenso a contraer enfermedades. Durante el sueño, producimos citocina, la proteína con la que el cuerpo cuenta para contraer enfermedades e infecciones. Además de esto, estas proteínas nos hacen estar somnolientos cuando estamos enfermos (con gripe por ejemplo), pues es la señal que nos da nuestro organismo de que necesitamos darnos un descanso para recuperarnos. Dormir lo suficiente hará que nuestros niños se enfermen menos.

-          En las etapas profundas de sueño se secreta la hormona de crecimiento, básico para nuestros niños en desarrollo. Los niños pasan la mitad de su tiempo de sueño en etapas de sueño profundo. Incluso, hay estudios que indican que niños con un nivel deficiente de la hormona de crecimiento duermen menos profundo que el estándar.

-          Durante el sueño eliminamos toxinas. Así en el día, podemos pensar con claridad y sentirnos mejor.

-          Dormir lo suficiente ayuda a regular el peso y evitar la obesidad desde temprana edad. Cuando no dormimos lo necesario se afecta la producción de leptina, que es la hormona que nos da la señal de saciedad al comer. Entonces, con el tiempo, los niños que no duermen lo suficiente tienen mayor riesgo de obesidad.

-          Los hábitos alimenticios también se ven afectados con la falta de sueño. Un niño que duerme mejor, tendrá mejor apetito y comerá con mayor gusto, que un niño que no duerme lo suficiente. Además, un niño que no duerme lo suficiente, sentirá necesidad de ingerir alimentos altamente calóricos o grasosos, para ganar rápidamente aquellas energías que no ha recuperado durante el sueño. Adicionalmente, estos niños tienden a tener un estilo de vida más sedentario, entonces queman menos calorías y se ejercitan menos.

-          Dormir bien ayuda a reducir el riesgo de padecer enfermedades del corazón. El cerebro de los niños que no duermen lo suficiente pasa más tiempo en un estado de alerta a la noche, lo que produce que se active la señal de “pelea o huída” muchas veces. Esto produce que sus niveles de cortisol y de glucosa estén altos a la noche. Esto está relacionado con mayores probabilidades de diabetes, obesidad y enfermedades del corazón.

-          Un sueño disminuido o poco saludable hace que los niños sean más impulsivos o torpes en sus movimientos, creando mayor riesgo de accidentes y heridas.

-          Dormir bien promueve un óptimo desarrollo cerebral. Al ver un niño o un bebé durmiendo pensamos que está solamente descansando pacíficamente. Sin embargo, la verdad es que su cerebro está en una actividad intensa. Podemos decir que aprendemos mientras dormimos. Durante el sueño se dan un sinnúmero de conexiones neuronales que ayudan a consolidar aprendizajes y las funciones cognitivas superiores, como memoria, atención, concentración, flexibilidad mental, solución de problemas, multi-tasking, creatividad, entre otras.

-          Durante el sueño se consolida la memoria. Nuestra memoria pasa de corto a largo plazo. Por eso, cuando no tenemos las horas necesarias de sueño o tenemos unas noches muy interrumpidas, nos es difícil recordar cosas durante el día y concentrarnos bien.

-          Un sueño saludable aumenta el nivel de atención de nuestros niños y contribuye positivamente a su aprendizaje. Los niños que duermen menos de 10 horas a la noche en su infancia temprana (menores de 3 años), son más propensos a tener problemas de hiperactividad, impulsividad y dificultades atencionales en la etapa escolar. Muchos niños son mal diagnosticados con Déficit de atención con o sin hiperactividad, cuando la verdadera razón de sus comportamientos y dificultades es su déficit de sueño y malos hábitos a la hora de dormir. Vi varios de estos casos en mi trabajo como psicopedagoga, psicóloga y profesora, tanto en el colegio donde yo trabajaba, como en mi consulta privada. Para que un niño pueda aprender bien, y rendir al máximo de su potencial, debe estar bien descansado. De esta manera, no solo su mente estará lista para aprender y su aprendizaje será significativo, sino que su ánimo y su parte emocional también estarán dispuestos para aprender y disfrutarán haciéndolo. Para aprender de manera positiva, los niños necesitan que su mente y su estado emocional esté “abierto” para hacerlo. Si un niño está con las “barreras altas” no logrará aprender ni disfrutar el aprendizaje. Con estas “barreras” me refiero a un niño agotado, un niño triste, un niño irritable o malgenio, un niño con falta de atención y concentración. Aún más, en niños que sí presentan dificultades de aprendizaje, es inclusive mucho más imprescindible que tengan el sueño suficiente y de buena calidad, para que el problema no se agrave aún más.

Señales de alerta que podemos ver en nuestros niños que indican que no están durmiendo lo suficiente, son:

-          Dificultad para concentrarse, aprender, atender, recordar

-          Mayor frecuencia de rabietas, explosiones emocionales, baja tolerancia a la frustración, irritabilidad constante, mal humor, decaimiento, incluso depresión

-          Falta de apetito

-          Múltiples despertares a la noche

-          Niños que les toma mucho tiempo y esfuerzo conciliar el sueño a la noche, están muy activados o irritables a la hora de dormir, es una batalla cada noche acostarlos

-          Períodos de insomnio durante la noche

-          Niños a los que hay que despertarlos forzadamente a la mañana para asistir a sus actividades y se despiertan de mal humor, cansados aún y sin energías

-          Niños que aprovechan cualquier instante en el día para dormir, como caer rendidos dormidos apenas se suben al auto cada vez.

-          Presencia frecuente de terrores nocturnos y/o pesadillas

¿Qué podemos hacer?

Asegurarnos que nuestros niños duerman las horas necesarias todos los días. Los niños hasta la edad escolar, necesitan al menos 10 horas de sueño consolidadas a la noche. Mejor si son 12. Por esto, es fundamental acostarlos temprano. La mejor ventana es entre 7 y 8 pm. Mantener una hora de dormir constante es importante para regular su reloj biológico y que duerman el tiempo necesario. Para prepararlo para dormir, es fundamental crear una rutina, relajante, participativa, agradable. Nada de pantallas al menos 1 hora antes de dormir (esto reduce la producción de melatonina, la hormona del sueño, dificultando que conciliemos el sueño con facilidad y nos mantengamos dormidos durante la noche). Exponer a nuestros niños a la luz del sol y actividad física constante durante el día es imprescindible para un sueño saludable a la noche. Crear el ambiente adecuado en la habitación de nuestros niños para promover el sueño: cortinas oscuras, nada de objetos en la cuna, no móviles. Evitar también el consumo de alimentos altos en azúcares, cafeína, etc. que afectan el descanso de nuestros niños.

Si nosotros como adultos sentimos los efectos de una mala noche en nuestro funcionamiento en el día, los niños tienen aún una mayor necesidad de sueño. Es primordial ayudar a que nuestros hijos tengan los mejores hábitos de sueño posibles.  

Si necesitas ayuda para que tus hijos duerman mejor, no dudes en contactarme.

www.duermebebe.com

dani@duermebebe.com

Facebook: Duerme Bebe

 

 

 

¿Medicar a los bebés para dormir? ¿Hay una “receta mágica” para que duerman mejor?

¿Medicar a los bebés para dormir? ¿Hay una “receta mágica” para que duerman mejor?

Puedo contar con detalle cada caso que me he encontrado de padres preocupados porque sus hijos no duermen, que les han recomendado medicar a sus hijos o les han convencido que es un problema neurológico. Cuántos padres han recibido receta de melatonina, antihistamínicos (como clorfenamina, hidroxina, etc), inductores de apetito, o llevar a sus hijos pequeños a un psicólogo como remedio para el problema de sueño de sus niños.

Muchos padres recurren a este tipo de sustancias porque están desesperados y confían en algún consejo médico o familiar. Muchos padres someten a sus hijos a un sinnúmero de exámenes neurológicos, electroencefalogramas, tomografías, etc. con el fin de encontrar alguna causa orgánica o física a que sus hijos les tome tanto tiempo y esfuerzo conciliar el sueño o tengan múltiples despertares a la noche o terrores nocturnos frecuentes. Muchos padres llevan a sus hijos pequeños (2-3 años) al psicólogo para “tratar y hablar” del tema de sus despertares o irritabilidad durante el día (como si un niño pequeño podría estar tranquilo y de buen humor si acarrea una enorme deuda de sueño y acumulación de cansancio). Tantos padres se han llenado de angustia, de culpa, de ansiedad, de que algo realmente puede estar mal con sus niños. Otros padres, en cambio, piensan que el dar solución al tema de sueño de sus hijos debe ser algo simple, rápido, una “receta mágica” que funcione de la noche a la mañana.  Para padres agotados que tienen enorme dificultad para que sus hijos duerman bien, la promesa de aquella “pastilla, jarabe o crema mágica” puede parecer bastante atractiva.

Algunos estudios muestran que la melatonina sí puede ser útil para niños con autismo u otras condiciones, sin embargo, la gran mayoría de bebés y de niños ¡no la necesitan! Lo que ellos necesitan es que sus padres conozcan y manejen adecuadamente su sueño.

Cada vez, más y más doctores y padres están recurriendo a la melatonina como una “curita” para el problema de sueño de sus pequeños. Sin embargo, la melatonina o cualquiera de los otros compuestos, no es una solución a largo plazo para mejorar los hábitos de sueño.

La melatonina es la hormona secretada naturalmente por la glándula pineal en nuestro cerebro y que está presente en todos nosotros. Hay muchas personas que recurren a dar suplementos de melatonina a sus niños. Sin embargo, esta puede incluso tener efectos secundarios no muy positivos para el niño y su desarrollo. Por ejemplo, el Dr. Johnson-Arbor, toxicólogo del Hospital de Hartford, menciona que ésta puede afectar al crecimiento, al desarrollo sexual en la pubertad. Otros efectos son dolor de cabeza, mareos, dolor de estómago. Hay padres que han reportado incluso afectación en el estado emocional de sus hijos.

Aparte de todo esto, el dar melatonina no es una solución a largo plazo. Y, en muchísimos casos, sino se realiza cambios en otros aspectos de los hábitos de sueño, no tendrá ningún resultado.

Por tanto, ¿para qué exponer a nuestros niños a posibles riesgos innecesarios o a “curitas” para tratar de resolver un problema? O ¿para qué tener que “medicar” permanentemente a nuestros niños a las noches?

Un sueño saludable necesita desarrollarse desde temprana edad, manejando correctamente las necesidades de sueño de nuestros hijos, la higiene de sueño, sus tiempos, sus siestas, sus rutinas, incluso sus hábitos de alimentación. Todo este conjunto de “piezas” manejadas adecuadamente será lo que marquen la diferencia en el sueño de nuestros niños.

El primer paso debería ser siempre analizar cómo son los hábitos de sueño del niño y realizar los ajustes necesarios para que pueda dormir lo suficiente y necesario. Se debe estudiar el tema de horarios, manejo de tiempos, siestas, rutinas, hábitos de alimentación, ambiente, proceso para dormir, su dinámica familiar, sus actividades, etc. R

ealizar cambios en los hábitos de sueño no se da de la noche a la mañana, ni consiste en una “fórmula mágica” para resolver las cosas de inmediato. Crear nuevos hábitos de sueño y realizar cambios en una dinámica toma tiempo, paciencia, constancia. Es un proceso de desarrollar nuevas destrezas y nuevos hábitos.

Por ejemplo, para ayudar a que nuestros hijos tengan una adecuada producción de melatonina, hay cosas que podemos hacer desde ya en casa.

Una adecuada producción de melatonina contribuirá a que sus hijos concilien el sueño más fácilmente y se mantengan dormidos.

La producción de melatonina se estimula en la oscuridad y se inhibe con la luz. De allí la importancia de proveer un adecuado ambiente para que el niño duerma y le sea más fácil conciliar el sueño:

-          Su cuarto debe estar a oscuras para la noche y para las siestas

-          Poner black outs en las ventanas será de gran ayuda

-          Evitar exponer al niño a pantallas al menos 1 hora antes de dormir, para que la luz azul no interfiera en la producción de melatonina.

Crear una rutina antes de acostarlos, tanto para las siestas como para la noche, reduciendo las luces de la casa, hará que también su mente y cuerpo se preparen para dormir.

Hay incluso ciertos alimentos que aportan naturalmente a la producción de melatonina y que podemos ofrecer a nuestros niños: cerezas, aguacate, piña, banana, naranja, avena, arroz, tomate, entre otros. No olviden considerar la edad del niño y la opinión del pediatra antes de darle un alimento nuevo a su hijo.

En conclusión, no hay necesidad de exponer a nuestros niños a un posible riesgo solamente por hacerlos dormir más fácil o rápido a la noche. La verdad es que los niños lo que necesitan es que sus padres conozcan cómo funciona su sueño, cuáles son las necesidades de sueño según la edad, cómo manejarlas adecuadamente, en tiempos, espacios, rutinas, ambiente, etc.

Si se está teniendo muchos problemas en el sueño de nuestros niños, es importante buscar ayuda profesional para analizar todos los puntos que están impidiendo que el niño duerma bien y realizar un proceso para desarrollar unos hábitos de sueño más saludables.

No es algo que se da de la noche a la mañana, requiere dedicación, constancia, paciencia, tiempo. Además, requiere de un trabajo en equipo de toda la familia. Es importante que papá y mamá estén involucrados, que envíen el mismo mensaje a su hijo, que toda la familia lleve una mejor higiene de sueño y así todos puedan dormir mejor.

Todos los padres que en nuestra primera conversación me mencionaron el tema de medicación para hacer dormir a sus hijos, que lo iban a intentar o ya lo habían hecho, lograron resolver el problema de sueño de sus hijos realizando los ajustes y el proceso necesario, sin necesidad de dar nada artificial a sus pequeños.

Antes de recurrir a medicar a tus hijos para que duerman mejor, me encantaría tener la oportunidad de que conversemos y mejoremos sus hábitos de sueño de una manera permanente.

Estoy a las órdenes.

Daniela Vásquez

Psicóloga y Consultora de sueño infantil certificada

Creadora del Programa DUERME BEBE

dani@duermebebe.com

Colecho: ¿bueno? ¿malo? ¿es para todos?

Colecho: ¿bueno? ¿malo? ¿es para todos?

¿Dormir o no dormir con los hijos? Es un tema que desata muchísimas opiniones. No creo que se deba calificar como positiva o negativa esta práctica o juzgar a una persona por haber escogido lo uno o lo otro. Es importante más bien analizar la motivación de hacerlo, sus beneficios y desventajas, y ver si aquella es la mejor decisión para esa familia (hijo, papá y mamá).

El practicar o no el colecho es una opción muy personal e íntima de cada familia. Se debe tener presente que lo que le funciona a una familia de maravilla, no le funcionará a otra. Como el mismo Dr. Carlos González o el Psicólogo Alberto Soler mencionan: es una decisión propia de cada familia. No se debe recomendar como sistema el colecho o el no colecho. Ambos mencionan que todos en los miembros deben estar de acuerdo con la decisión, gustosos de hacerlo y que sea algo satisfactorio para todos. 

Existen diferentes motivaciones que llevan a una familia a practicar el colecho: por convicción o por reacción. Puede ser que unos padres han optado por convicción, por voluntad propia, por motivos culturales, porque así es más fácil mantener la lactancia nocturna, etc. O, por otro lado, por necesidad o reacción hacia un problema de sueño de sus hijos, en el que igual nadie descansa bien.

Si es la primera decisión, y toda la familia duerme bien (se despierta descansada, con ánimos y energía), no es necesario realizar ningún cambio. A esa familia le funciona bien dormir juntos.

Sin embargo, existen otros casos en los que el colecho no funciona y no contribuye a un descanso saludable y suficiente para todos. Por ejemplo, hay  padres que duermen con sus hijos pues no han encontrado otra manera de sobrellevar una dinámica de sueño dificultosa, o tratan de dormir unos momentos más de esta manera. Al dormir con los niños nadie descansa bien, las noches continúan siendo muy interrumpidas, con episodios de llanto, despertares largos, trastornos de sueño e incomodidad. Todos se despiertan sin energías, de malhumor, afecta al funcionamiento diario y al estado de ánimo. Incluso han optado por que sea solo uno de los padres el que duerme con el niño y el otro duerme en otra habitación para poder descansar algo, o se turnan. Muchos padres me han comentado que se ha convertido en una dinámica insostenible, y que ha contribuido al distanciamiento o ruptura de la pareja.

A mi consulta acuden padres que buscan mejorar el sueño de sus hijos y, por ende, de la familia. Expresan que la dinámica o situación actual no está funcionando y quieren hacer un cambio, pero necesitan una guía y apoyo para hacerlo. El objetivo que trabajamos siempre es lograr que tanto el niño como la familia logre un sueño saludable.

Si la situación actual, por ejemplo, de colecho, no está funcionando, se realiza el proceso de cambio pertinente. Menciono la palabra “proceso”, pues no es un cambio que se da de la noche a la mañana. Los seres humanos somos criaturas de hábitos y cambiar un hábito requiere de un proceso, de tiempo, de constancia y de paciencia. Además, que el proceso debe ser uno sostenido, acompañado, gradual. Hay que continuar brindando al niño la seguridad y el amor, tanto en el día como a la hora de acostarlo, y realizar los ajustes necesarios a su rutina, horarios, etc. para lograr que todas las “piezas” encajen adecuadamente y se dé la mejor calidad de sueño para ese niño y esa familia.

La mayoría de padres que acude a mi consulta y me cuentan que han practicado el colecho, explican que éste ya no está funcionando. Quieren hacer un cambio. En un inicio muchos optaron por esta opción por convicción y decisión propia. En algunos casos les funcionó por un tiempo, pero al momento ya nadie descansa bien y el tema se sale de las manos. Esto ha afectado a la dinámica familiar y al descanso de todos.

En otros casos, optaron por el colecho por necesidad, pues era muy agotador levantarse muchas veces a la noche a atender a sus pequeños y así podían aunque sea descansar unas horas. Sin embargo, tampoco están contentos con la dinámica actual.

Cuando analizamos la situación, nos preguntamos, ¿qué es lo mejor para el niño? Lo ideal sería que su entorno sea positivo y agradable, que la relación de sus padres esté fuerte, que reciba de ellos la mejor atención y vínculo que pueda tener. Y, también, que tenga un sueño saludable para descansar y desarrollarse apropiadamente. La situación actual ya no está funcionando. Hay que hacer unos cambios. Es ahí cuando, se debe re-evaluar la situación y realizar los ajustes necesarios para que todos duerman bien.

Ahora, ¿qué podemos mencionar acerca de:

"COLECHO Y EL SUEÑO SALUDABLE? y

"COLECHO Y EL APEGO"?

El sueño es una necesidad vital para los seres humanos. Es además una necesidad que evoluciona según la edad. Se debe priorizar siempre el tema de un sueño saludable en todas las edades, pues este marcará el cómo uno funciona en el día a día, no solo a nivel físico, energético, sino a nivel cognitivo, de salud, socio-emocional y de relaciones interpersonales. Durante el sueño, además de descansar, reconfortarnos, recuperar energías, se dan otras múltiples funciones necesarios para que nuestro organismo y mente funcionen adecuadamente: se regenera el sistema inmunológico, se secreta la hormona de crecimiento, se eliminan toxinas, se consolidan aprendizajes, memoria, atención y concentración, aporta a las funciones cognitivas elevadas, creatividad, reduce el stress, influye en un humor positivo y un mejor estado emocional que impacta positivamente a nuestras relaciones con los demás, entre otros múltiples factores. Por otra parte, la acumulación de cansancio crónica lleva a una serie de problemas en todo sentido. Es fundamental entonces promover un sueño saludable para todos los miembros de la familia.

Como padres, queremos dar las mejores herramientas para el desarrollo a nuestros hijos. Una de ellas es el sueño: un sueño suficiente y de la mejor calidad. Aparte de los hábitos de sueño, rutinas, horarios, siestas, etc. que influyen en el descanso de la familia, está el “lugar” donde duerman. Muchas personas optan por el colecho, otras deciden que cada uno duerma en su propio espacio. La cuestión principal a considerar es: ¿están todos teniendo un sueño saludable y suficiente? ¿Se despiertan a la mañana descansados, con energías recuperadas, contentos? Eso es lo que habría que analizar, para en base a eso mantener la decisión, o realizar los ajustes necesarios para promover un descanso saludable y suficiente.

El otro punto que mucha gente discute alrededor de este tema es el vínculo entre padres e hijos. ¿Tiene un mayor apego un niño que duerme en la misma cama con sus padres o un niño que duerme en otra cama o en otro cuarto? ¿El vínculo se fortalece al dormir con nuestros hijos o no? Es una sensación hermosa abrazar a nuestros hijos y verlos dormir. Sin embargo, el colecho no es determinante del vínculo entre un padre y su hijo. La relación que el padre tenga con su hijo durante el día, el tiempo que comparta con él, la calidad de este, sus interacciones, su cariño, etc. todo eso es lo que le marcará el apego. La distribución que una familia escoja para dormir (en la misma cama, en diferentes espacios en el mismo cuarto, o en distintas habitaciones) no crea por sí misma ningún tipo específico de relación familiar que no se haya conformado durante el día. Si la relación familiar es satisfactoria en el día, esta continuará al a noche, sea cual sea la distribución al dormir. Puede ser que sea un padre ausente todo el día. O un padre presente, pero que no interactúa con el hijo, por estar tan agotado que no tiene ni ánimos para jugar o tener paciencia para los momentos difíciles. Por otro lado, unos padres que tienen una hermosa relación en el día, una tranquila y agradable rutina para acostarse, terminan el día de una manera linda, y cada uno duerme en su habitación tranquilamente y al día siguiente funcionan bien.

No estoy a favor de argumentar que la autoestima, seguridad o independencia de un niño está marcada por compartir o no cama con los padres. Creo que esto está más marcado por cómo es la relación con el niño, qué interacción recibe de sus padres, qué atención, nutrición emocional, cariño, tiempo, confianza, seguridad, interrelación, ejemplo, oportunidades de compartir, de aprender, etc. que recibe en su día a día. Aquello es lo que hay que nutrir. No decidir compartir o no la cama por lograr un mayor apego o suplir un vínculo.

 

Si una familia opta por realizar colecho pues lo ven como la mejor opción para su descanso, es necesario que este sea practicada de forma segura y satisfactoria para todos.

Cabe mencionar que existen diferentes tipos de colecho. Se puede practicar el colecho compartiendo la misma cama con el niño, o poniendo al bebé en una cuna pegada a la cama de los padres, como una extensión de esta, o simplemente que el pequeño duerma en un corral o cuna en la misma habitación de los padres.

Cada opción debe ser practicada siguiendo ciertas normas básicas de seguridad, para asegurarnos que no haya riesgo para el bebé: riesgo de asfixia o de muerte súbita del lactante.

La Academia Americana de Pediatría no recomienda dormir en la misma cama con bebés menores de 4 meses de edad, ni prematuros ni de bajo peso. Sin embargo, motiva a que los padres compartan habitación con su hijo hasta los 6 meses, e idealmente hasta el año.

Existen ciertas condiciones en las que compartir la misma cama con el bebé está totalmente contraiindicado por el riesgo que supone. Entre otros están: padres fumadores, padres que hayan consumido alcohol, drogas o sustancias sedantes, obesidad sin que sea el bebé lactante. También se debe tomar en cuenta que el colchón debe ser firme y plano, no debe haber sábanas o mantas que puedan obstruir la cara del bebé, no sobrearropar al niño, el entorno debe ser ventilado, etc.

También es de suma importancia nunca quedarse dormido con el bebé en brazos en un sillón, mecedora o sofá, por ejemplo, después de alimentarlo. Es extremadamente peligroso.

Una norma importante a recordar es siempre acostar al bebé boca arriba, hasta que aprenda él solo a darse la vuelta. Incluso después de cada toma, se debe volver a acostar al bebé boca arriba.

En conclusión, sea cual sea la decisión que se tome como familia, es importante priorizar que todos sus miembros estén teniendo un sueño saludable y suficiente. Además, que todos estén de acuerdo y gustosos en practicar aquella distribución. Y, finalmente, que esta contribuya a tener una dinámica familiar sana y feliz.

Los beneficios de acostar temprano a nuestros hij@s

Los beneficios de acostar temprano a nuestros hij@s

¿A qué hora es mejor acostar a nuestros hijos a la noche?

Unos dirán que lo mejor es acostarlos lo más tarde posible para que duerman más largo o para que “caigan” rendidos en su cuna/cama.

Lo cierto que es totalmente lo contrario. La mejor “ventana” de tiempo para acostar a nuestros niños es entre 7 y 8 pm. Esto tiene enormes beneficios, no solo para nuestros hijos, sino también para los padres:

1.       Nos aseguramos sus 10 – 12 horas de sueño. La necesidad de sueño de un niño por la noche es alta. Es importante que podamos garantizar que el niño descanse el tiempo que su cuerpo requiere. De lo contrario puede acumular cansancio que afecta a su descanso y a su funcionamiento en el día. Si un niño duerme lo suficiente, no va a ser necesario “despertarlo” a la mañana para ir a algún lugar o comenzar una actividad. Por ejemplo, en niños que deben salir temprano con sus padres a la mañana, o asistir a centros educativos, y no se despiertan de manera natural, son sus padres quienes los deben levantar. Esto hace que les interrumpamos su sueño y se despierten cansados aún, incluso malgenio, irritables. No es la mejor forma de comenzar el día para la familia. Lo ideal es que todos nos despertemos de manera natural, y nos sintamos contentos y descansados por la mañana.

2.       Evitamos la acumulación de cansancio. Cada edad tiene cierta cantidad de tiempo que tolera estar despierto. No son las mismas necesidades de sueño de un bebé recién nacido, que de un bebé de 8 meses, un niño de 2 años o de 4. Es importante conocer cuánto tiempo pueden estar despiertos nuestros hijos para no sobre fatigarlos y mantenerlos despiertos cuando en realidad necesitan ya descansar. Si los acostamos muy tarde, ese bebé estará demasiadas horas despierto. Su cuerpo habrá acumulado más cortisol y adrenalina para aguantar. Entonces, le será más difícil conciliar el sueño a la noche y mantenerse dormido. Es totalmente contraproducente agotar a nuestros niños o mantenerlos despiertos hasta tan tarde con el afán de que duerman más largo o que concilien el sueño “rendidos” más fácilmente. Un niño que “se le pasa la hora”, se vuelve a activar, coge un “segundo aire”, y le será más difícil y le tomará más tiempo dormir. Muchos padres me cuentan que deben hacer mil quiromancias para que su hijo, que está super activo, finalmente duerma. Le prenden la televisión, le vuelven a acostar cien veces, lo pasean por toda la casa por horas, muchos incluso pierden la paciencia y solo le piden que se duerma en ese instante. Así, termina el día de manera tensa, el niño llorando, los padres frustrados y enojados. Un niño que acumula cansancio se muestra más irritable, con poca energía, mal humor, etc.

3.       Hará que no se despierten tan temprano! Sé que muchos pensarán lo contrario, que mientras más temprano lo acueste a mi bebé, más temprano se levantará, y a nadie le gusta madrugar antes de que amanezca. Sin embargo, cuando un niño se acuesta muy tarde, su cuerpo ha acumulado mayor producción de las hormonas que nos mantienen alertas y despiertos (cortisol, adrenalina). Esto hace que les sea más fácil despertarse especialmente a las horas de la madrugada (4-7 am). Allí es cuando empieza a amanecer, estamos más tiempo en sueño REM (que es un sueño ligero), y cualquier cambio en el ambiente (luz, sonido, temperatura, etc) es fácil que estimule un despertar.

4.       Tendrá un sueño más profundo. Al dormir más descansado, podrá estar en un sueño profundo el tiempo necesario, y no mantenerse en un sueño ligero, del cual es fácil despertarse y tener noches interrumpidas.

5.       Reduce la probabilidad de que los niños experimenten trastornos de sueño, como terrores nocturnos o pesadillas. Estos episodios generalmente ocurren por acumulación de cansancio. Cuando un niño se acuesta muy cansado o no ha dormido lo suficiente en el día y en la noche, es más propicio a sufrir estas parasomnias. Los niños en la primera porción de la noche pueden tener episodios de llanto fuerte, agitado, movimientos bruscos, comportamiento muy atemorizante para los padres que lo presencian. Y sin embargo, están dormidos y al día siguiente no se acuerdan. Esos son los terrores nocturnos. O durante la segunda porción de la noche, pueden despertarse asustados, llorando, angustiados por lo que soñaron y con miedo de volver a dormirse. Han sufrido una pesadilla.

6.       Tener el sueño suficiente hará que aprendan y se desarrollen mejor. El sueño es una herramienta básica para el desarrollo de los niños. Durante el sueño, no solo descansamos, sino que se dan varias funciones cognitivas para consolidar aprendizajes, memoria y atención. Pronto sus hijos irán a la escuela, y es necesario que tengan unos buenos hábitos de sueño para rendir al máximo de su potencial, aprender positivamente y funcionar bien en las distintas actividades de su día a día.

7.       Los padres tienen tiempo para ellos mismos, como individuos y como pareja, desde una hora temprana a la noche. Muchos padres me cuentan que como sus hijos se duermen tan tarde (10- 11 pm), ellos recién a esa hora (agotados!) pueden ponerse al día con sus labores, terminar algún trabajo pendiente, cenar con su pareja, ver una película, conversar, compartir, o simplemente descansar! Es tan importante priorizar el tiempo de pareja. Al tener la tranquilidad de que nuestros hijos duermen tranquilos desde temprano, pueden disfrutar más tiempo de calidad con su esposo/a y fortalecer la relación cuyos frutos son estabilidad y amor hacia sus pequeños.

Estos son algunos de los beneficios de acostar temprano a nuestros niños, para que se despierten contentos, descansados y con energía para disfrutar y funcionar bien en sus días. El acostarlos temprano es parte de vivir con una adecuada higiene de sueño.

Si necesitas ayuda para mejorar los horarios de tus hijos y que toda la familia duerma bien, no dudes en contactarme.

dani@duermebebe.com

0995858161